La Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) ha reunido a empresarios y profesionales en torno a la jornada “Del reto a la oportunidad: cumplir la nueva ley de desperdicio alimentario con Málaga No Caduca”. Un espacio con el objetivo de ayudar a empresas a transformar la normativa sobre desperdicio alimentario en una ventaja competitiva, analizando cómo la gestión responsable de excedentes alimentarios puede convertirse en un motor de innovación, sostenibilidad y compromiso social para el tejido empresarial malagueño.
El evento ha contado con la colaboración de la Diputación de Málaga, la Universidad de Málaga y Auren Spain, poniendo el foco en cómo el cumplimiento de la Ley 1/2025 de prevención de pérdidas y desperdicio alimentario, que entra en plena aplicación a partir del 1 de abril de 2026, puede generar beneficios tangibles para empresas, sociedad y medio ambiente.
Precisamente, a través del programa Málaga No Caduca, una herramienta pionera que permite a empresas dar una segunda vida a los alimentos y elaboraciones no utilizadas, donándolos a personas y familias en situación de vulnerabilidad. El programa, alineado con la Ley de Economía Circular y la normativa sanitaria vigente, facilita a las empresas una operativa sencilla y sin coste económico:
- Preparación de los alimentos siguiendo el protocolo establecido por el programa.
- Recogida y transporte gratuitos por parte de SEUR.
- Distribución a entidades sociales a través de BANCOSOL, garantizando trazabilidad, seguridad alimentaria y control sanitario.
El programa genera, así, un triple impacto positivo:
- Social: mejora la alimentación y salud de los colectivos más vulnerables.
- Ambiental: reduce residuos y optimiza recursos.
- Empresarial: refuerza la reputación y compromiso sostenible de las empresas.
Además, la participación aporta ventajas concretas para las empresas: desgravaciones fiscales, cumplimiento normativo, reconocimiento público y posibilidad de obtener la marca “S” de Sostenibilidad del ICTES (Instituto para la Calidad Turística Española y la Sostenibilidad).
Cumplimiento de la Ley 1/2025
La nueva normativa establece la obligación de reducir el desperdicio alimentario a lo largo de toda la cadena alimentaria y prioriza la donación de excedentes para consumo humano. Las empresas, según su tamaño y actividad, deberán:
- Elaborar un plan de prevención del desperdicio con diagnóstico, objetivos, medidas y registros documentados.
- Formalizar convenios con entidades sociales para donaciones seguras y trazables.
- Mantener registros verificables de acciones, resultados y donaciones.
- En hostelería y restauración, ofrecer al cliente la opción de llevarse comida no consumida, respetando la trazabilidad y seguridad alimentaria.
El incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear sanciones económicas de hasta 500.000 €, según la gravedad de la infracción.
Colaboración público-privada y liderazgo empresarial
Natalia Sánchez Romero, vicepresidenta ejecutiva de CEM, ha destacado la importancia de estas iniciativas como ejemplo de colaboración público-privada e innovación aplicada al territorio:
“Las empresas no son únicamente agentes económicos; son agentes de cambio, llamadas a liderar la transición hacia modelos más sostenibles, responsables y alineados con la economía circular.”
La jornada ha contado también con la participación de técnicos y expertos, entre ellos: Jose Manuel Bravo Gil, (Auren) Miguel Ángel Báez Díaz (Diputación de Málaga), Marta Lozano y Natalia Hustova (Universidad de Málaga), quienes debatieron sobre las oportunidades de integrar la sostenibilidad en la estrategia empresarial a través de este novedoso programa.
Con iniciativas como Málaga No Caduca, nuestra provincia y su tejido empresarial se consolidan como referentes en economía circular, innovación y acción social, demostrando que cumplir la normativa puede ser una oportunidad para generar valor económico, social y ambiental.