Málaga, 4 de agosto de 2025
La provincia de Málaga registró en julio un descenso de 1.144 parados, hasta situarse en los 108.865 desempleados (7.976 menos que hace un año). Una variación liderada por el sector servicios, con 799 parados menos, seguida a distancia por la agricultura (-42) y la industria (-38). Por su parte, el colectivo de personas sin empleo anterior redujo el paro en 422 personas, mientras que la construcción registró un incremento de 157 desempleados.
En cuanto a la afiliación a la Seguridad Social, el pasado mes logró superar el máximo nivel de empleo del año anterior (registrado, precisamente, en julio), alcanzando los 758.948 trabajadores de alta (6.271 más que el mes anterior y 23.755 más que hace un año).
Desde la Confederación de Empresarios de Málaga – CEM se valoran estos datos en términos de normalidad, correspondiendo a la inercia de la creación de empleo propia del tramo más intenso de la temporada turística, con la predominancia del sector servicios. Su vicepresidenta ejecutiva y secretaria general, Natalia Sánchez, ha destacado el dinamismo de la provincia que “encadena su sexto mes consecutivo reduciendo el paro y mantiene un destacado ritmo de aumento de la afiliación, tanto mensual como interanual”. Además, incide la vicepresidenta de CEM, “nos mantenemos en los mejores parámetros de empleo de los últimos dieciocho años, con la diferencia de haber crecido considerablemente en población activa, lo que añade valor a la capacidad de nuestras empresas de generar actividad económica y crear puestos de trabajo”.
En este sentido, Natalia Sánchez expresa la “indudable apuesta del tejido productivo por continuar creciendo, a pesar de contar con un contexto poco favorable, tanto a nivel global como nacional, debido a la incertidumbre económica, la inestabilidad política, la falta de confianza y apoyo a las empresas, traducida en la presión fiscal, el constante aumento de costes sociales y laborales, además de las trabas y la lentitud administrativa que habitualmente padecen”.
Por tanto, advierte, “estos factores, unidos a otros tantos, que lastran la competitividad empresarial, ahuyentan la inversión y dificultan el crecimiento económico, pueden dar lugar a una ralentización que impida, por ejemplo, que el empleo continúe creciendo al ritmo que venimos observando”. Y concluye, “debemos ser prudentes a futuro y demandar un ecosistema sólido y flexible que permita a las empresas crecer y desarrollarse, especialmente a las pymes, para seguir creando puestos de trabajo y generando oportunidades, con especial atención a los colectivos que mayor dificultad encuentran: los jóvenes y los mayores de 45 años”.





