El paro registrado se situó en la provincia de Málaga en 98.152 personas al cierre del mes de septiembre, tras aumentar en 1.057 desempleados respecto a agosto. En términos interanuales, sin embargo, Málaga cuenta con 11.214 parados menos que hace un año.
Por sectores, el desempleo aumentó principalmente en servicios, con 845 parados más, seguido de industria, con 125 más. Por el contrario, descendió en construcción, con 252 desempleados menos, y en agricultura, con 108 menos. Por su parte, el colectivo sin empleo anterior registró un incremento de 447 parados.
En cuanto a la afiliación a la Seguridad Social, la provincia contabilizó 784.648 trabajadores, 5.054 menos que en agosto. La perspectiva interanual vuelve, no obstante, a mostrar una evolución positiva: Málaga cuenta actualmente con 33.519 afiliados más que hace un año.
Tras siete meses consecutivos de descenso del desempleo, septiembre marca su pauta habitual para esta época del año en el mercado laboral, con la finalización de la temporada alta turística y el consiguiente ajuste de la actividad. Para la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), este repunte mensual debe analizarse dentro de esa lógica y sin perder de vista una evolución interanual que continúa siendo positiva.
«Lo importante es observar la tendencia de fondo y comprobar cómo evoluciona el empleo con una perspectiva amplia», señala Natalia Sánchez, vicepresidenta ejecutiva y secretaria general de CEM. En este sentido, la Confederación destaca que, pese al incremento mensual del desempleo, la provincia mantiene más de 11.000 parados menos que hace un año, en un contexto además de crecimiento continuado de la población activa.
Asimismo, la ocupación continúa avanzando con fuerza en términos interanuales. «Contar con más de 33.500 afiliados adicionales respecto a septiembre del pasado año confirma que Málaga mantiene una elevada capacidad para generar empleo. Además, este crecimiento interanual de la ocupación presenta un ritmo incluso superior al registrado en los dos ejercicios anteriores», explica Natalia Sánchez.
CEM considera que estos datos reflejan la fortaleza del tejido productivo provincial, aunque advierte de que el reto pasa ahora por extender esa capacidad de crecimiento y creación de empleo a un mayor número de empresas, especialmente a las de menor dimensión.
En este contexto, la Confederación vuelve a poner el foco en las pymes y micropymes. Las empresas de mayor dimensión, pese a representar aproximadamente el 1% del tejido productivo, están asumiendo un peso muy relevante en la generación de nuevos puestos de trabajo. Frente a ello, las micropymes de menos de diez trabajadores, que representan alrededor del 85% de las empresas, encuentran mayores dificultades para crecer, consolidarse y ampliar sus plantillas.
«Necesitamos que nuestras pequeñas empresas tengan margen para invertir, crecer y contratar. En un contexto de aumento continuado de los costes empresariales, sociales y laborales, muchas pymes y autónomos ven cada vez más limitada su capacidad para asumir nuevas inversiones o incorporar trabajadores», apunta Natalia Sánchez.
Por ello, CEM considera prioritario generar un entorno que favorezca la actividad empresarial y el crecimiento de las compañías, basado en la seguridad jurídica, la simplificación administrativa y la reducción de cargas burocráticas y fiscales. Estas medidas deben acompañarse de políticas activas de empleo, formación y recualificación que permitan responder de forma más eficaz a las necesidades del mercado laboral.
«Si queremos seguir reduciendo el desempleo y mantener un ritmo sostenido de creación de puestos de trabajo, debemos facilitar que las pymes puedan ganar dimensión y competitividad. Ahí tenemos una de las principales palancas para ampliar la capacidad de generación de empleo de nuestra provincia», concluye Natalia Sánchez.